
Guía: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
1. Misterios gozosos (lunes y sábado): El Papa, Pastor de todos
El primer misterio gozoso: La encarnación del Hijo de Dios
Lectura: «El Ángel de la Virgen le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo:» (Lc. 1, 28).
• Reflexión: María acoge la Palabra y se dispone a caminar según los planes de Dios. En este año jubilar, contemplamos a Santo Toribio, quien aprendió las lenguas originarias para escuchar el clamor y la realidad de su pueblo. Le pedimos al Señor, ante la llegada del Papa León XIV, que nos conceda la gracia de ser una Iglesia sinodal, donde el diálogo auténtico disuelva las divisiones en nuestro país, propiciando espacios de verdadera paz y reconciliación.
• Intención: Al igual que el joven Robert Prevost fue forjado en el silencio de los pueblos de Chulucanas, Dios nos prepara para misiones inesperadas. Pedimos con gozo que la llegada del Papa, nos inspire a ser dóciles a la voluntad de Dios.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El segundo misterio gozoso: La visita de María a su prima Isabel
Lectura: «En aquellos días, María se puso en camino y fue de prisa a la montaña» (Lc. 1, 39).
• Reflexión: María se hace «Iglesia en salida» y va al encuentro del otro. Santo Toribio recorrió miles de kilómetros a pie y a caballo para visitar cada rincón del Perú, derribando muros y uniendo comunidades. Al meditar este misterio, pedimos que la visita del Papa León XIV, reavive en los peruanos el deseo de salir de nuestros propios egoísmos y caminar juntos, tendiendo puentes de reconciliación en nuestros hogares, comunidades, grupos parroquiales y en la sociedad.
• Intención: María se hace «Iglesia en salida». Recordamos los años del Papa en Trujillo como formador; pedimos que su visita reavive en nosotros el deseo de tender puentes de reconciliación.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El tercer misterio gozoso: El nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén
Lectura: «Y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre» (Lc. 2, 7).
• Reflexión: Dios se manifiesta en la periferia, en la pobreza de un pesebre. El Papa León XIV nos recuerda constantemente que «el Dios de los pobres vive en el Perú». En este Año Jubilar Toribiano, redescubrimos que la verdadera paz brota cuando reconocemos la dignidad de los más vulnerables. Rezamos para que el Niño de Belén cure las heridas históricas de exclusión en nuestra patria y nos regale el don de la unidad nacional.
• Intención: Dios nace en la periferia. León XIV, nacionalizado peruano y servidor en Chiclayo y el Callao durante la pandemia, nos recuerda que Dios vive en los pobres. Oramos por la unidad en el Perú ante su retorno.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El cuarto misterio gozoso: La presentación de Jesús en el templo
Lectura: «Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: ‘Este niño está puesto para caída y elevación de muchos en Israel»‘ (Lc. 2, 34).
• Reflexión: Ofrecer a Jesús en el templo es un acto de fidelidad a la Alianza. Caminar juntos en sinodalidad nos exige purificar nuestras estructuras y reconciliarnos con nuestra propia historia, reconociendo nuestros errores como sociedad e Iglesia. Que la intercesión de Santo Toribio nos guíe a presentarnos ante el Señor con un corazón transparente, listos para recibir las palabras de esperanza y comunión que el Papa trae para el pueblo peruano.
• Intención: El Papa nos confirma en la fe para servir, no para dominar. Pedimos que su presencia nos prepare para ser una comunidad de verdadera comunión eclesial.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El quinto misterio gozoso: El Niño Jesús perdido y hallado en el templo
Lectura: »Al cabo de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas» (Lc. 2,46).
• Reflexión: Jesús nos enseña que el Templo es lugar de escucha, aprendizaje y búsqueda. A veces, en medio de nuestras crisis familiares, políticas y sociales, parece que perdemos el rumbo de la paz. Este jubileo y la llegada del Santo Padre son una invitación providencial a buscar a Jesús comunitariamente. Que nos encontremos en torno a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, fortaleciendo el tejido social de nuestro Perú a través del perdón y la fraternidad.
• Intención: La llegada del Papa es una invitación a buscar a Jesús comunitariamente. Oramos para que, como Iglesia sinodal, sepamos escuchar los signos de los tiempos junto a nuestro Pastor.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y jaculatoria.
2. Misterios dolorosos (martes y viernes): Por una paz desarmada y desarmante
El primer misterio doloroso: La agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní
Lectura: «Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra» (Lc. 22, 44).
• Reflexión: En el huerto, Jesús experimenta la angustia y el peso de las divisiones humanas, mientras sus discípulos duermen. La falta de sinodalidad se manifiesta a veces en el Perú como indiferencia ante el sufrimiento del prójimo. Santo Toribio de Mogrovejo no se quedó dormido; salió al encuentro del dolor de su pueblo, defendiendo a los oprimidos. Pedimos, ante la llegada del Papa León XIV, que el Señor despierte nuestras conciencias para que no seamos indiferentes al clamor de los que sufren, y busquemos juntos caminos de paz.
• Intención: Jesús sufre por nuestras divisiones. Ante el 85% de percepción de inseguridad en Lima, nos comprometemos a despertar nuestras conciencias y orar por el cese de las extorsiones, delincuencia y sicariato.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El segundo misterio doloroso: La flagelación de Jesús atado a la columna
Lectura: «Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarle» (Jn. 19, 1).
• Reflexión: El cuerpo de Cristo es flagelado cruelmente. Hoy, ese cuerpo sigue siendo golpeado en el Perú a través de la corrupción, la violencia familiar, la pobreza y la falta de oportunidades. Santo Toribio de Mogrovejo sufrió incomprensiones y persecuciones por denunciar los azotes e injusticias que recibían los habitantes originarios de estas tierras. Rezamos para que la presencia y la palabra del Papa León XIV actúen como un bálsamo que detenga los golpes del odio, de las divisiones, de la delincuencia y cure las heridas de nuestra sociedad, enseñándonos a tratarnos con dignidad y respeto.
• Intención: El cuerpo de Cristo es golpeado hoy por la violencia familiar que sufren más del 55% de mujeres en nuestra ciudad. Pedimos que el mensaje del Papa detenga los golpes del odio en nuestros hogares.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El tercer misterio doloroso: La coronación de espinas de nuestro Señor
Lectura: «Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y lo vistieron con un manto de púrpura» (Jn. 19, 2).
• Reflexión: A Jesús se le burla y se le humilla con una corona de espinas por proclamar la verdad. Muchas veces, la soberbia, la polarización política y el orgullo nos impiden escuchar el parecer de los demás, destruyendo el tejido sinodal de nuestra sociedad. En este Año Jubilar, contemplamos a Santo Toribio, quien, ostentando la dignidad de arzobispo, prefirió la sencillez del caminante y del servidor. Pedimos que el Papa León XIV nos confirme en una fe humilde, capaz de deponer las «coronas» del egoísmo para abrir paso a una reconciliación auténtica.
• Intención: La soberbia y la polarización política destruyen el tejido social. Nos comprometemos a desarmar nuestras palabras y juicios para abrir paso a una reconciliación auténtica en nuestras parroquias y en nuestra sociedad.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El cuarto misterio doloroso: Jesús carga con la cruz a cuestas camino al Calvario
Lectura: «Y cargando él mismo con la cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario» (Jn. 19, 17).
• Reflexión: Jesús no camina solo; el Cireneo lo ayuda a llevar la cruz. La sinodalidad es precisamente eso: ayudarnos mutuamente a cargar el peso de la vida y de la historia. El Perú arrastra pesadas cruces de división, resentimiento e incomprensión. Santo Toribio de Mogrovejo caminó miles de kilómetros compartiendo la cruz de su pueblo. Que la visita del Santo Padre, que caminó por nuestras tierras, nos anime a ser «cireneos» los unos de los otros, asumiendo juntos la tarea de reconciliar nuestro país, sabiéndonos ayudar y sostener los unos a los otros.
• Intención: Ayudamos a cargar el peso del prójimo combatiendo el acoso escolar que afecta al 60% de estudiantes. Pedimos ser cireneos que están atentos a nuestros niños y jóvenes, ayudando a construir entornos seguros y sanos.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El quinto misterio doloroso: La crucifixión y muerte de Jesús en la cruz
Lectura: «Jesús dijo: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’… E inclinando la cabeza, entregó el espíritu» (Lc. 23, 34; Jn. 19, 30).
• Reflexión: En la cruz se consuma el mayor acto de amor y sinodalidad de la historia: Dios se reconcilia con la humanidad a través del perdón. Desde la cruz, el dolor se transforma en vida. Santo Toribio de Mogrovejo, gastó su vida hasta el último aliento en Zaña, entregándose por amor a su grey. Al meditar la muerte de Jesús, imploramos que la gracia de este Año Jubilar y el mensaje del Papa León XIV nos den la valentía de perdonar a quienes nos han ofendido. Solo a los pies de la cruz, perdonando y siendo perdonados, el Perú encontrará la paz y la reconciliación que tanto anhela.
Intención: El perdón social es la fuerza que desactiva la violencia desde el corazón. Imploramos la valentía de perdonar para sanar las heridas históricas de nuestra patria.
Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
3. Misterios gloriosos (miércoles y domingo): Custodiar lo humano
El primer misterio glorioso: La resurrección del Señor
Lectura: «El ángel dijo a las mujeres: ‘¿Buscan a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí, ha resucitado»‘ (Me. 16, 6).
• Reflexión: Cristo resucitado se presenta ante sus discípulos asustados y les dice: «¡La paz esté con ustedes!». La Resurrección es el motor de la sinodalidad, porque nos demuestra que es posible nacer a una vida nueva. Santo Toribio de Mogrovejo fue un incansable testigo de esta vida nueva, levantando a las comunidades oprimidas y anunciando un Dios vivo. Pedimos que la visita del Papa León XIV reavive en los peruanos la certeza de que, con Cristo, nuestra patria puede resucitar de sus crisis, curando el pesimismo y abriendo rutas de auténtica reconciliación.
• Intención: Cristo nos da vida nueva. Pedimos que la tecnología y la inteligencia artificial sea siempre una herramienta para enaltecer la vida y nunca para descartar a las personas más frágiles.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El segundo misterio glorioso: La ascensión del Señor a los cielos
Lectura: «Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo. Ellos se volvieron a Jerusalén con gran alegría» (Lc. 24, 51-52).
• Reflexión: Al subir al cielo, Jesús no deja solos a sus discípulos, sino que los envía: «Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva». La sinodalidad nos recuerda que la misión de mejorar el país es tarea de todos, no solo de unos cuantos. Santo Toribio empoderó a su Iglesia local a través de sínodos y concilios, organizando el caminar de la fe en el Perú. Que la presencia del Papa León XIV nos impulse a asumir nuestra responsabilidad ciudadana y eclesial, trabajando con alegría para dejar un país más unido y pacífico a las futuras generaciones.
• Intención: Ante la brecha digital donde solo el 23% de las zonas rurales tiene internet, nos comprometemos a incluir a los «desconectados» del progreso. Oramos por la inclusión digital de nuestros adultos mayores.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El tercer misterio glorioso: La venida del Espíritu Santo sobre María y los Apóstoles
Lectura: «Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía manifestarse» (Hch. 2, 4).
• Reflexión: Pentecostés es la fiesta de la sinodalidad por excelencia: el Espíritu Santo une a personas de distintas lenguas y culturas en una sola familia, respetando la identidad de cada una. Nuestro Perú es un mosaico hermoso de sangres y tradiciones. Santo Toribio, movido por el Espíritu, aprendió las lenguas originarias para que el Evangelio hablara «en peruano».
Rogamos para que, en este Año Jubilar, el Espíritu Santo sople con fuerza sobre nosotros, y que el magisterio del Papa León XIV nos ayude a entendernos, a escucharnos y a derribar los muros del racismo y la exclusión.
• Intención: El Espíritu inspira justicia laboral. Oramos por el 24% de trabajadores que temen ser desplazados por la automatización, para que prevalezca la dignidad del trabajo humano.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El cuarto misterio glorioso: La asunción de la Virgen María a los cielos
Lectura: «Todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí» (Lc. 1, 48-49).
• Reflexión: María es llevada al cielo en cuerpo y alma; en ella contemplamos el destino de dignidad al que Dios nos llama. Una sociedad sinodal defiende la vida desde su inicio hasta su fin natural. Santo Toribio, gran devoto de la Virgen, recorrió los valles y los Andes protegiendo a los más débiles y vulnerables. Que la visita apostólica del Papa León XIV a nuestra tierra mariana fortalezca en el corazón de los peruanos el respeto absoluto por la dignidad humana, sanando las heridas de la violencia social y familiar.
• Intención: María contempla su dignidad plena. Rezamos por el 53% de mujeres rurales analfabetas, para que la visita del Papa fortalezca el respeto absoluto por la dignidad de cada mujer.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El quinto misterio glorioso: La coronación de la Virgen María como Reina y Señora de todo lo creado
Lectura: «Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Ap. 12, 1).
• Reflexión: María, la humilde esclava del Señor, es coronada Reina. Ella nos enseña que el verdadero poder es el servicio. La Iglesia en el Perú camina bajo su mirada bajo advocaciones tan queridas como la Virgen de la Puerta, de Chapi, de la Merced o de la Evangelización. Al cerrar este rosario, pedimos que este Año Jubilar de Santo Toribio y el paso del Papa León XIV por nuestra patria dejen una huella profunda: un Perú más reconciliado, una Iglesia firmemente sinodal y un pueblo que sabe caminar unido, en paz y con fe hacia el Reino de Dios.
• Intención: El amor de Dios, y no el algoritmo, es el que engrandece la vida. Pedimos que la ternura y el encuentro humano prevalezcan sobre la lógica fría de las máquinas en nuestra sociedad.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y jaculatoria.
4. Misterios luminosos (jueves): Amar como Cristo nos ha amado
El primer misterio luminoso: El Bautismo de Jesús en el Jordán
• Lectura: »Apenas se bautizó Jesús, vio que el Espíritu de Dios bajaba como una paloma y se posaba sobre él. Y vino una voz de los cielos que decía: ‘Este es mi Hijo amado»‘ (Mt. 3, 16-17).
• Reflexión: El Bautismo nos hace a todos iguales: hijos de Dios y hermanos entre sí. Esta es la raíz de la sinodalidad. Santo Toribio de Mogrovejo entendió esto a la perfección, defendiendo incansablemente la dignidad de los indígenas frente a los abusos de su época. Al prepararnos para recibir al Papa León XIV, pedimos que este misterio nos recuerde que la reconciliación en el Perú empieza cuando nos reconocemos como hermanos con la misma dignidad, llamados a cuidar la justicia y la paz.
• Intención: El amor de Cristo nos urge a reconocer la dignidad del 27% de peruanos que vive en pobreza. Pedimos que el sabernos amados nos mueva a servir a los más vulnerables.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El segundo misterio luminoso: La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná
Lectura: «Dijo su madre a los sirvientes: ‘Hagan lo que él les diga’. Este fue el comienzo de los signos de Jesús» (Jn. 2, 5.11).
• Reflexión: En Caná, María intercede y Jesús actúa en el contexto de una fiesta familiar. La sinodalidad es precisamente eso: aprender a escuchar las necesidades del otro para que no falte el «vino» de la alegría, la paz y la esperanza. En este Año Jubilar, pedimos que, inspirados por los sínodos que el mismo Santo Toribio de Mogrovejo convocó, para organizar la Iglesia en el Perú, aprendamos a dialogar constructivamente. Que la visita del Santo Padre encienda en nuestros corazones el deseo de servir y de solucionar los conflictos mediante el encuentro fraterno.
• Intención: María intercede para que no falte la alegría ni el pan. Oramos por quienes sostienen las ollas comunes ante la inseguridad alimentaria que afecta a la mitad de nuestra población.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El tercer misterio luminoso: El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión
Lectura: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en la Buena Nueva» (Me. 1, 15).
• Reflexión: El Reino de Dios es paz, justicia y reconciliación, pero exige conversión: cambiar la forma de pensar y actuar. Santo Toribio fue un incansable misionero que recorrió el Perú anunciando este Reino y llamando a la conversión a opresores y oprimidos. Frente a las heridas sociales, la polarización y la violencia que a veces experimentamos, pedimos que la palabra del Papa León XIV resuene en nuestra patria como un eco del Evangelio, moviéndonos a deponer los odios y a buscar una reconciliación auténtica.
• Intención: El Reino exige dignificar el trabajo. Oramos por el 71% de trabajadores informales en el Perú, pidiendo una conversión de nuestras estructuras sociales.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El cuarto misterio luminoso: La Transfiguración de Jesús en el monte Tabor
Lectura: «Y se transfiguró delante de ellos; su rostro resplandeció como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz» (Mt. 17, 2).
• Reflexión: En el Tabor, los discípulos experimentan la belleza de la comunión con Dios. Caminar juntos como Iglesia a veces cansa y desalienta ante las dificultades del mundo, pero la Transfiguración nos devuelve la esperanza.
• Intención: Este Año Jubilar Toribiano y la presencia del Papa León XIV entre nosotros son un «momento de Tabor» para el Perú: un espacio de gracia para contemplar el rostro del Señor, renovar nuestra fe y descender del monte listos para transformar nuestras realidades con la luz de la verdad y la paz.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y Jaculatoria.
El quinto misterio luminoso: La institución de la Eucaristía
Lectura: «Sabiendo Jesús que había llegado su hora … habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Tomó pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: ‘Esto es mi Cuerpo»‘ (Jn. 13, 1; Le. 22, 19).
• Reflexión: La Eucaristía es el sacramento de la unidad y la cumbre de la sinodalidad; comemos del mismo pan para formar un solo cuerpo. Santo Toribio, el gran pastor, alimentó la fe de su pueblo a través de los sacramentos en cada visita pastoral. Al meditar este misterio, oramos para que la mesa de la Eucaristía, que el Papa León XIV presidirá en tierras peruanas, sea el motor que sane nuestras divisiones. Que el amor «hasta el extremo» de Jesús nos capacite para perdonar, sanar heridas y construir un Perú más fraterno y en paz.
• Intención: La Eucaristía nos mueve a «mancharnos las manos» por el hermano. Nos comprometemos a ser una Iglesia hospitalaria que sale a las periferias para comunicar y compartir el amor gratuito de Dios.
• Rezo: Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria y jaculatoria.
Letanías por la Sinodalidad, la Reconciliación y la Paz en el Perú
• Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros
• Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros.
• Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.
• Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
• Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos.
• Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.
• Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.
• Dios, Espíritu Santo, Consolador y Guía, ten piedad de nosotros.
• Santísima Trinidad, que eres un solo Dios en comunión perfecta, ten piedad de nosotros.
• Santa María, Madre de Dios y de la Iglesia, ruega por nosotros.
• Santa María, estrella de la evangelización, ruega por nosotros.
• Reina de la Paz y de la Reconciliación, ruega por nosotros.
• Virgen de la escucha y del camino compartido, ruega por nosotros.
• Madre del pueblo peruano en sus gozos y dolores, ruega por nosotros.
• Santo Toribio, incansable pastor caminante, ruega por nosotros.
• Santo Toribio, defensor de la justicia y de los más vulnerables, ruega por nosotros.
• Santo Toribio, promotor de la comunión y de los sínodos fraternos, ruega por nosotros.
• Santa Rosa de Lima, flor de santidad y oración, ruega por nosotros.
• San Martín de Pones, humilde servidor de la reconciliación, ruega por nosotros.
• San Juan Macías, amigo de los necesitados, ruega por nosotros.
• San Francisco Solano, testigo del Evangelio en nuestra tierra, ruega por nosotros.
• Por una Iglesia peruana que sepa escuchar y dialogar, Señor, sánanos y guíanos.
• Por el fin de la polarización, la división y el odio en nuestra patria, Señor, sánanos y guíanos.
• Por las autoridades y ciudadanos, para que busquemos el bien común, Señor, sánanos y guíanos.
• Por los frutos pastorales de este Año Jubilar Toribiano, Señor, sánanos y guíanos.
• Por la salud, intenciones y la histórica visita del Papa León XIV a nuestra tierra, Señor, sánanos y guíanos.
• Para que el mensaje del Santo Padre encienda corazones artesanos de paz, Señor, sánanos y guíanos.
• Para que, como Iglesia sinodal, caminemos juntos sin dejar a nadie atrás, Señor, sánanos y guíanos.
• Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos, Señor.
• Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos, Señor.
• Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros.
Oración Final: Rezamos la Oración por la Visita Apostólica del Papa León XIV al Perú:
Señor Dios, Padre de misericordia, te damos gracias por el Papa León XIV, pastor que viene a confirmar a tu pueblo en la fe y a recordarnos la alegría de Cristo Resucitado.
Nuestro Perú, campo donde anunció el Evangelio de tu Hijo, en medio de sus pobrezas, desafíos y esperanzas abre su corazón a Ti, el Dios de la Vida, y abraza con solidaridad a los más indefensos de nuestra Patria.
Acogemos su anhelo de una paz “desarmada y desarmante”, que transfigura los conflictos, calma la violencia y supera los odios, abriendo espacios para caminar juntos como pueblo de Dios redimido.
El fuego del Espíritu que despeja las tinieblas haga de su visita un tiempo de gracia, de renovación y comunión para nuestra Iglesia y nuestra nación.
Que Santa María, Madre de la Iglesia, Santo Toribio de Mogrovejo y nuestros santos peruanos acompañen esta visita apostólica, para que el Perú entero se renueve en la esperanza y en la paz.
Amén.
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